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MAERTENS Y
FUNCK

UNA LESIÓN CONVERTIDA EN FORTUNA

El Dr. Maertens fue un inventor nato. Desde muy joven, su cerebro fue una fuente inagotable de inventos y planteamientos. La mítica suela con cámara de aire que se puede encontrar en nuestro calzado es su invención más famosa, pero se trata solo de una más en la extensa lista de ideas que concibió y proyectos en los que trabajó o que intentó desarrollar. Su taller en el sur de Alemania estaba repleto de creaciones extraordinarias, entre ellas una moto tándem que construyó soldando dos Vespas juntas.

Pero a mediados de sus 20 años, Maertens se fracturó el pie con gravedad mientras esquiaba en los Alpes bávaros. Con una pierna más corta que la otra a causa de un accidente de moto que padeció durante su adolescencia, ya debía hacer estiramientos todas las mañanas para poder salir de la cama y caminar con libertad. Recostado durante su convalecencia, se dio cuenta de que ningún tipo de calzado disponible en el mercado ofrecía el confort que requería su dolorosa lesión. Como había trabajado para un zapatero durante un verano en su adolescencia, conocía las técnicas de fabricación de calzado de la época. Y así es cómo se le ocurrió la idea: crear una suela con cámara de aire que le sirviese de amortiguación.

Maertens decidió presentar el concepto a su amigo de la universidad, un ingeniero químico nativo de Luxemburgo llamado Dr. Funck. Juntos, crearon la primera suela con cámara de aire. Para alegría de Maertens, los zapatos mitigaron el dolor que padecía en sus articulaciones: estaba caminando sobre el aire, literalmente.

Pero nadie en Alemania quedó impresionado por la idea. Al menos, no al principio. Sin perder el ánimo, y con una fe absoluta en su invención, Maertens y Funck comenzaron a producir sus zapatos con cámara de aire en una pequeña caseta al borde de un lago, rodeados de los libros y trabajos universitarios de Funck.

Durante un tiempo, el negocio no dio para poner comida en la mesa de ninguna de las dos familias, pero, poco a poco, fueron consiguiendo nuevos clientes gracias al boca a boca. Su calzado revolucionario, duradero y muy cómodo comenzó a venderse solo. A medida que fueron recibiendo más y más pedidos, la casa en la que comenzaron se fue convirtiendo en un barracón.

En 1952, solo un par de años después de que Maertens tuviese que ser rescatado en avión en los Alpes, los dos doctores ya tuvieron que abrir una fábrica en Múnich para comenzar a producir sus nuevos zapatos a escala industrial. Siete años después, recibieron la llamada de Bill Griggs, un zapatero de Northampton, Inglaterra. La suela con cámara de aire se convirtió en la base de la bota 1460. Estaba todo listo para que Dr. Martens saliese a escena.

LO ÚNICO MÁS FUERTE QUE UNAS BOTAS DE
DR. MARTENS ES LA PERSONA QUE LAS LLEVA

DA UN PASO AL FRENTE

 

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