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DE LA PUBLICIDAD CORPORATIVA
AL MUNDO DEL TATUAJE

Con un solo palillo y una aguja en mano, Sarah Lu es hoy una de las tatuadoras de la técnica Stick and poke más solicitadas del Reino Unido. Pero las cosas podrían haber sido bien diferentes para ella. Pasaron muchos años hasta que pudo dedicarse a su verdadera vocación.

Sarah Lu había despuntado en el dibujo desde pequeña, pero la presión la llevó a seguir un camino profesional que le trajese un futuro más seguro. Así que terminó en el mundo de la publicidad. Tras 15 años en la industria, se dio cuenta de que necesitaba explorar otras formas de expresión para su creatividad, así que decidió dejar atrás su vida corporativa y partió en un viaje por el mundo para aprender la técnica más antigua de tatuaje: el Stick and poke.

Aunque con el tiempo se familiarizó con la técnica tradicional realizando diseños básicos, le daba la sensación de que este método estaba conteniendo en cierto modo su potencial. Así que decidió probar con una máquina eléctrica. “Lo intenté tres veces y no pude hacerlo. Estaba convencida de que nunca iba a poder tatuar ninguna obra impresionante por culpa de la maldita máquina”.

Pero nunca se rindió. “Trabajo mejor cuando existe alguna dificultad. Hace que trabaje 100 veces más duro”. Dejando atrás las nuevas tecnologías, decidió volver a la técnica del Stick and poke y se puso a ella misma el reto de completar un complejo tatuaje de un cuervo siguiendo el método antiguo para demostrar que podía llevar su trabajo al siguiente nivel. Después de 50 horas con aguja en mano, engarrotada y exhausta, terminó su obra.

“Pasé directamente de hacer diseños pequeños y simples a este gigantesco, y de ahí en adelante todo mi trabajo fue sobre ruedas”.

Sarah Lu se enfrentó a la norma y consiguió el éxito por su propia cuenta. Y no se plantea detenerse. Su agenda este año se dividirá entre tatuar en su estudio en el Reino Unido y enseñar en un orfanato en el Vietnam rural. La primera vez que visitó el país fue hace 10 años y ya entonces se prometió a sí misma que algún día haría algo para ayudar a los niños de la región.

“Mucha gente ha tratado de disuadirme, porque hay muchas razones para que no lo haga, incluida mi propia seguridad. Pero yo no soy alguien que se rinda, así que claro que voy a ir de todos modos”.

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