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VIV ALBERTINE

NO PUEDES LLEVAR BOTAS CON ESO

El punk era pura rebelión. Rebelión contra la cultura dominante, contra los prejuicios, contra el establishment. Y, por ello, la primera generación de punks se encontró con opositores en todas partes: desde los medios, al mundo de la moda o las discográficas. Incluso por las calles eran frecuentes los escupitajos y ataques de todo tipo. Pero el punk pasaba de todo. Es lo que le daba su atractivo y fuerza.

Viv Albertine, del grupo británico The Slits, es un ejemplo clásico de quien se negó a dejar que su creatividad y su individualidad se vieran afectadas por los más escépticos y críticos. Su perfil era fascinante: una graduada de la escuela de arte que pertenecía al círculo íntimo de la escena punk temprana del Reino Unido, amiga de bandas como Sex Pistols y The Clash. Se unió a The Slits como guitarrista en 1976 y poco después formó parte de una legendaria gira por el Reino Unido junto a The Clash y Buzzcocks.

Albertine es considerada la primera persona en usar falda con las botas de Dr. Martens. Lo hizo en 1975, mucho antes que nadie. Al punk le encantaba combinar el estilo femenino con detalles más duros. La idea de Viv de usar minifaldas con las botas de Dr. Martens seguía este mantra. En sus memorias, Ropa música chicos, Viv explicó que lo que pretendía era alterar el estilo tradicional femenino combinando piezas típicas del vestuario de mujer con prendas masculinas, haciendo contrastar deliberadamente dos estilos opuestos para crear algo nuevo.

La combinación de botas Dr. Martens con vestidos y faldas está muy establecida hoy en día, pero en los años 70, en los inicios del caótico movimiento punk, se trataba de un look cuando menos chocante. En un momento, Viv llegó a combinar sus Dr. Martens con un tutú de bailarina. “Nadie lleva sus Dr. Martens con vestidos. Recibo muchas miradas incrédulas”. Albertine ni se inmutó: conocía bien la historia de la moda y estaba empoderada por su estilo único.

No fue sino hasta principios de los años 80 que Dr. Martens comenzó a notar que las tallas pequeñas para hombres se vendían en grandes cantidades. La popularidad de Dr. Martens entre las mujeres estaba creciendo gracias a iconos femeninos y rebeldes de la moda como Viv Albertine. Los principales medios de comunicación y periódicos no tardaron en ridiculizar su apariencia 'inusual' y 'desaliñada'. Al principio, algunas tiendas tuvieron sus reservas a vender calzado masculino de trabajo en la sección de mujeres. Otras se negaron rotundamente. Pero las ventas de tallas pequeñas siguieron creciendo y la combinación de ‘botas y falda’ se convirtió rápidamente en un look icónico.

Todo esto fue gracias al espíritu rebelde y las ideas disruptivas de Viv Albertine. “Nada ni nadie me impedirá vestir como quiera.”, escribió en su memoria. “Lo tengo claro”.

LO ÚNICO MÁS FUERTE QUE UNAS BOTAS DE
DR. MARTENS ES LA PERSONA QUE LAS LLEVA

DA UN PASO AL FRENTE

 

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