Algunas botas piden rozaduras. Otras nacieron para brillar. Tu charol puede con todos los caminos si le das un poco de cariño al llegar a casa.
El charol da gusto limpiarlo. Dedícale cinco minutos y podrás verte la cara reflejada.
Además, mantener tus botas limpias y bien lustradas hará que duren más al ayudar a evitar grietas.
PASO 2
LIMPIEZA RÁPIDA
Si ya has estado usando tus botas, antes de limpiarlas dales un repaso rápido. Ponlas sobre papel de periódico y pásales un paño húmedo. Quita los cordones y límpialos por separado; después seca las botas con otro paño.
PASO 3
LIMPIAR
Agita bien el bote y pulveriza por todo el calzado. Retira el exceso con un paño limpio y termina con una capa lisa y uniforme.
PASO 4
SACAR BRILLO
Con el cepillo, saca brillo a tus botas con pasadas suaves de lado a lado o en círculos. Cuando tengan un brillo uniforme, déjalas secar unos minutos.
PASO 5
VOLVER A ATAR
Si llevas charol, querrás que siga súper brillante, como si fuera el primer día de cole.





